Lo de la Hacienda Ibarburu empieza a ser digno de estudio: meses acumulando tierras y escombros junto a un BIC, dificultades para retirarlos y, de pronto, ¡milagro! Los camiones encuentran el camino al vertedero, que, por lo visto, no se había movido de sitio. Al final, los escombros han resultado más fáciles de trasladar que de justificar.
—¿Te has enterado? ¡Están retirando los escombros de la Hacienda Ibarburu!
—¿Ya? ¿Pero no decían que, al ser un BIC, no sabían cómo actuar? ¡Casi hacía falta convocar una cumbre internacional para mover una carretilla!
—Pues parece que han encontrado el manual de instrucciones. O quizá alguien ha tenido que tirar de las orejas a alguien. Porque, después de las denuncias de SOS Ibarburu, las preguntas en el Ayuntamiento y las explicaciones que explicaban más bien poco, de pronto los camiones trabajan a toda prisa.
—¿Y adónde llevan los escombros?
—¡Al vertedero autorizado!
—¿Al mismo que ya existía cuando decidieron descargar junto a los muros de una hacienda protegida?
—¡Al mismísimo! No se había movido de sitio. Lo que debía de estar extraviado era el sentido común.
—¿Y qué ha cambiado?
—Vete tú a saber. El 22 de julio, la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico ya había abordado las medidas de seguridad para Ibarburu. Pero pasó el verano, crecieron los montones de tierra y las soluciones debieron de quedarse de vacaciones. Ahora, por lo visto, han regresado todas juntas.
—Vamos, que para llenar aquello de escombros no hacían falta instrucciones, pero para retirarlos se necesitaba casi un doctorado en patrimonio histórico.
—Exactamente. Aunque no sabemos quién ha dado el tirón de orejas, cuesta creer que las denuncias de SOS Ibarburu no hayan contribuido a despertar a más de uno de su letargo administrativo.
—¿Y ya está todo solucionado?
—Ni mucho menos. Los camiones se llevan las tierras, pero siguen pendientes las preguntas: quién las depositó, de dónde procedían y por qué acabaron donde nunca debieron estar.
—Por lo menos, Ibarburu empieza a quitarse tierra de encima.
—Sí. Ahora falta que alguien se quite las excusas.
Porque el patrimonio no se conserva a base de excusas, ni los escombros se convierten en patrimonio por dejarlos meses junto a un BIC. Al final, SOS Ibarburu ha tenido que hacer de despertador, de inspector y, por lo visto, hasta de GPS para que los camiones encuentren un vertedero que llevaba ahí todo el tiempo. Ahora que los escombros se van, estaría bien que las explicaciones llegaran. Aunque, visto lo visto, quizá para encontrarlas también haya que presentar una denuncia.
Jesús Cuenca, 13/10/2026

