Pronto hará dos años que escribimos el post «La columna vertebral de Ibarburu«, donde se veía una imagen de la única columna de mármol que seguía sosteniendo la zona señorial de la Hacienda (dado que todas las demás habían sido expoliadas y esa era la «intocable», pues quitarla, significaba que al expoliador se le vendría todo el edificio encima).
Ayer hicimos una nueva visita de seguimiento y, tras el nuevo derrumbe de marzo (donde la pudimos observarla desde fuera, de nuevo, sosteniendo a duras penas el único muro de carga), nos arriesgamos a verla de nuevo desde dentro… Y ahí sigue… Con el pilar maestro que sostiene cada vez más deteriorado, pero sacando todas sus fuerzas cual centuria romana (es una columna de la antigua ciudad de Itálica).
Este verano puede que aguante, pero con los nuevos aguaceros de otoño, las filtraciones en las vigas de madera y los muros de adobe colapsarán… ¿Actuarán las administraciones competentes antes de su completa desaparición?

